Colombia Bio

Karla Barrientos, una mujer científica descubriendo la evolución de la vida en las profundidades del mar

Para Karla Barrientos, científica, expedicionaria de la serie documental de Colombia Bio, Directora Científica y cofundadora de la Fundación Tortugas del Mar y Coordinadora de Wider Caribbean Sea Turtle -Widecast para Colombia, las personas que deciden dedicarse a la ciencia, y más a la ciencia de la vida como es su caso, tienen que comprometerse a inspirar, solo así la ciencia será más incluyente, participativa y de todos.

A sus 32 años de edad, esta Bióloga de la Universidad de Antioquia ha sido reconocida como uno de los cuatro colombianos que se destaca en ciencia, salud y educación en Colombia y ha sido galardonada con el premio Archie Carr, el máximo reconocimiento entregado a los investigadores que trabajan con tortugas marinas en el mundo; y es que gracias a la pasión que siempre ha sentido por entenderlas, estos seres marinos-costeros se convirtieron en su fuente de inspiración para sumergirse en el mar, despertando una pasión sin límites que la ha llevado a descubrir que aunque son réptiles, son tan anfibios como nosotros los colombianos, viviendo entre el agua y la tierra.

Desde su trabajo como mujer científica ha descubierto la evolución de la vida en las profundidades y se atreve a decir que nuestro bienestar y el de las tortugas dependen intrínsecamente de dos elementos, el agua y la tierra y que por ende debemos darles el mejor manejo posible.

El interés de Karla por la ciencia y la investigación en la vida marina la han llevado a trabajar por más de 13 años en diferentes países del mundo en proyectos de conservación, investigación y educación ambiental, a liderar el único proyecto interinstitucional que ha surgido en el país para frenar el tráfico ilegal de artesanías de carey y el proyecto Ciencia con la Armada de la República de Colombia, hoy en desarrollo.

Su experiencia académica y profesional le permitieron abstraer de las profundidades del mar un universo de conocimiento que le dio las herramientas para definir la ciencia como el conocimiento de la vida misma, el entender lo que somos, y para identificar la necesidad de reconectarnos con la naturaleza, partiendo de la reconexión con la ciencia, haciéndola más cercana, más del día a día.

Orgullosa de la labor que hace como científica, asegura que lo que la diferencia a ella y a sus colegas femeninas es que además de ponerle cerebro a la ciencia, también le ponen el corazón.

Partiendo de la necesidad de divulgar lo que los científicos están haciendo en cuanto a investigación en el país, participó en la Expedición científica Seaflower, en Isla Cayo de Serrana y el año anterior en Isla Cayo Serranilla lideradas por La Comisión Colombiana del Océano, La Armada Nacional y Colciencias, asegura que esta experiencia cambió la visión pesimista que tenía sobre la situación de las tortugas marinas en el País, por un mensaje esperanzador al redescubrir la situación de ellas en la Reserva de la Biosfera Seaflower, donde están llegando a desovar, reproducirse, alimentarse y como lugar de tránsito, confirmando la obligación que tenemos todos los colombianos de proteger la Reserva, porque de esto depende que las tortugas marinas permanezcan en el territorio.

Desde su mirada no solo científica sino también humana, asegura que todos podemos ayudar a cuidar y conservar el ecosistema reduciendo el uso del plástico e informándonos, conociendo y reconociendo toda la biodiversidad que tenemos en Colombia para poder respetarla y amarla, lo cual implica el conocimiento de nosotros mismos y de nuestra función en la conservación y evolución de nuestro hábitat.